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ORACION POR SANIDAD Y LIBERACION (Padre Moisés Lárraga)

Bendito Seas Señor, gracias por estar en medio de nosotros en el Santísimo Sacramento del Altar. Gracias Jesús porque estás en esta Hostia Consagrada ¡Pan bajado del Cielo y alimento del hombre! ¡Bendito seas Jesús! te alabamos y te bendecimos porque eres grande, porque es eterna tu Misericordia, te alabamos y te bendecimos Jesús porque has dado la vida por nosotros y nos has comprado con tu Sangre, te alabamos y te bendecimos Jesús porque tu eres nuestros Salvador, nuestro Redentor. Estás aquí en medio de nosotros Señor para bendecirnos, para ungirnos, para liberarnos ¡Bendito seas Señor! ¡Alabado sea el Señor! ¡Bendigamos al Señor, alabemos al Señor! ¡Alábenlo todas las creaturas!

Creaturas todas del Señor bendecir al Señor,
Ángeles del Señor bendecir al Señor,
Cielos bendecir al Señor,
Cuanto germina en la tierra bendiga al Señor,
Cetáceos y peces bendigan al Señor,
Aves del cielo bendigan al Señor,
Cuanto germina en la tierra bendiga al Señor,

Dios está en medio de su pueblo ¡alabanzas a ti Padre buenos! ¡Alabanzas a ti Jesús Hijo de Dios Vivo! ¡Alabanzas a ti Espíritu Santo! ¡Alabanzas a ti Señor, gloria a tu Nombre! 

¡Felices ustedes los que lloran, porque reirán! 
¡Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan, los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre! ¡Alégrense en ese momento y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el Cielo!, recuerden que de esa manera trataron también a los profetas en tiempos de sus padres.
¡Pero pobres de ustedes los ricos, porque tienen ya su consuelo! ¡Pobres de ustedes los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre! ¡Pobres de ustedes los que ahora ríen, porque van a llorar de pena! ¡Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!

Gracias Jesús, gracias Señor por estas palabras de las Bienaventuranzas ¡pobres de nosotros Señor! ¡Pobres de nosotros cuando estamos lejos de ti! ¡Pobres de nosotros que hemos estado tanto tiempo lejos de ti!, por eso en este momento en esta Hora Santa, queremos pedirte perdón Señor ¡perdón por tantas veces que nos hemos separado de ti! ¡Perdón Señor, por no haberte amado y venerado como el Verdadero Dios por quien se vive! ¡Perdón por tener falsos dioses, falsos ídolos delante de nosotros! ¡Perdón por no tener tiempo para ti mi Señor! ¡Perdón Señor por no cumplir tus mandamientos! ¡Perdón Señor por quebrantar tus leyes!
En este momento Padre buenos y Misericordioso, en la Presencia de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor queremos pedirte perdón; queremos humillarnos a tus pies, queremos restituir la Gracia, contigo, en ti y junto a ti ¡perdón Señor perdón! 

Yo les digo a ustedes que me escuchan: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. La que te golpea en una mejilla preséntale también la otra; al que te arrebata el manto entrégale también el vestido. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo no se lo reclames; traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes, porque si ustedes aman a los que los aman ¿que mérito tienen? hasta los malos aman a los que los aman; y si hacen el bien a los que les hacen el bien ¿Qué gracia tiene? también los pecadores obran así; y si prestan algo a los que les pueden retribuir ¿Qué gracia tiene? también los pecadores prestan a pecadores para que éstos correspondan con algo.

Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio, entonces, la recompensa de ustedes será grande, y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y pecadores ¡sean compasivos como es Compasivo el Padre de ustedes!
No juzguen y no serán juzgados, no condenen y no serán condenados, perdonen y serán perdonados.

Hoy en tu Presencia Señor, queremos perdonar a todos los que nos han ofendido. Hoy en tu Presencia mi Señor queremos perdonar, y liberarnos Señor, de toda opresión. Queremos perdonar a nuestro padre y a nuestra madre, por el daño que pudiéramos haber recibido desde el vientre de nuestra madre.
Te perdonamos papá y mamá, por el cariño que no nos supiste dar; te perdono papá por la falta de cariño que me diste, te perdono por el corazón de niño que se estrujó cuando veía que llegabas borracho peleando con mi madre. Te perdono mamá por los gritos e insultos que le hiciste a mi padre delante de mí, siendo aún pequeño. 
Te perdono de todo corazón hermano, hermana, por las veces que me marginaste, que me humillaste, que me trataste mal. Hoy quiero perdonar también a todos mis familiares: mis abuelos, mis tíos, mis primos. 

Quiero perdonar a mis maestros. Quiero perdonar también a todos los adultos que siendo aún pequeño me enseñaron tantas cosas que yo no estaba todavía a tiempo de conocer.

Quiero perdonar a la persona que mas ha lastimado y ofendido mi corazón ¡hoy quiero liberarme Jesús! ¡Libérame Jesús con el Poder de tu Sangre! ¡Libérame Jesús con el Poder de tus 5 preciosas llagas! ¡Libérame Jesús del odio, del resentimiento!, libérame Señor de la timidez; libérame Señor del orgullo y la soberbia, de la vanidad; libérame Señor de la ambición. 
Hoy quiero también perdonarme a mi mismo por todos mis defectos; por mi físico. Hoy quiero perdonarme a mi mismo también por todos los errores, quiero aceptarme delante de ti Señor. Quiero pedirte Señor que me liberes de todos los vicios; libérame Señor de toda corrupción, de toda maldad, de toda sexualidad desenfrenada ¡libérame Señor y ten compasión de mi!; escucha mi alabanza, desde lo hondo de mi corazón a ti grito Señor, a ti clamo Jesús, ten compasión de mi, Señor ¡sáname Jesús!, sana mi alma; sana mi pasado. 

Hoy quiero en la presencia de mi Jesús Sacramentado ¡liberarme de toda opresión o influencia que haya recibido de mis ancestros!, de mis antepasados. Con el Poder de la Sangre de Cristo quiero perdonar hasta mi onceava generación, quiero liberarme hasta la onceava generación, en el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Que al Nombre de Jesús toda rodilla se doble en el Cielo, la tierra y los abismos, y toda lengua proclame que Jesús es el Señor. Nos has comprado Señor con tu Sangre, y has hecho de nosotros un pueblo de reyes, un pueblo de sacerdotes ¡libéranos Jesús!, cúbrenos con tu Sangre Preciosa.

María, Señora nuestra, Madre nuestra, ven a estar aquí junto a nosotros ¡cúbrenos con tu manto Madrecita buena!, tu que pusiste tu planta bendita sobre el dragón, sobre la bestia, sobre el demonio ¡ven Señora a liberar nuestras familias! ¡Ven Señora a liberar nuestras casas! ¡Ven Señora a ayudarnos, a liberarnos con la Sangre Preciosa de nuestro Señor Jesucristo! 

Mi Jesús, por el amor que le tienes a María Santísima, libera nuestra casa, libéranos de toda maldición, de toda opresión demoníaca. Libéranos de las pasiones, de las concupiscencias, de las ambiciones; libéranos Jesús del poder desenfrenado ¡libéranos de la crítica Señor, de las calumnias!, libéranos del resentimiento Señor ¡libera a tu pueblo Jesús, cúbrelo con tu Sangre! libera nuestros bienes, nuestros negocios, nuestros autos, nuestros estudios ¡libéranos Jesús, ten compasión de tu pueblo!

Aléjate de aquí Satanás, tómate tu propio veneno, nosotros nos cubrimos con la Sangre Poderosa de nuestro Señor Jesucristo. En nombre de Jesús toda rodilla se doble en el Cielo, la tierra y los abismos, y toda lengua proclame que Jesús es el Señor, para la gloria de Dios Padre ¡alabanzas a ti Padre bueno! ¡Gloria, gloria a tu Nombre, aleluya, gloria a tu Nombre!

Un fariseo invitó a Jesús a comer, entró en casa del fariseo y se reclinó en el sofá para comer. En aquel pueblo había una mujer conocida como una pecadora; al enterarse que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, tomó un frasco de perfume y se colocó detrás de él a sus pies y se puso a llorar. Sus lágrimas empezaron a regar los pies de Jesús y ella trató de secarlos con su cabello, luego le besaba los pies y derramaba sobre ellos el perfume. Al ver esto el fariseo que lo había invitado se dijo interiormente, si este hombre fuera profeta, sabría que la mujer que lo está tocando es una pecadora, conocería a la mujer y lo que vale. 

Pero Jesús tomando la palabra le dijo: Simón, tengo algo que decirte. Simón contestó, habla Maestro; y Jesús le dijo: un prestamista tenía dos deudores, uno le debía 500 monedas y el otro 50. Como no tenían con que pagarle les perdonó la deuda a ambos ¿cuál de los dos lo querrá más? Simón le contestó, pienso que aquel a quien le perdonó más, y Jesús le dijo: has juzgado bien, y volviéndose hacia la mujer dijo a Simón ¿ves a esta mujer? cuando entré a tu casa no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha sacado con sus cabellos. Tu no me has recibido con un beso, pero ella desde que entró no ha dejado de cubrirme los pies de besos; tu no me ungiste la cabeza con aceite, ella en cambio ha derramado perfume sobre mis pies, por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados le quedan perdonados por el mucho amor que ha manifestado; en cambio aquél al que se le perdona poco, demuestra poco amor.

Jesús dijo después a la mujer: tus pecados te quedan perdonados; y los que estaban con el a la mesa empezaron a pensar “así que ahora pretende perdonar pecados”, pero de nuevo Jesús se dirigió a la mujer “tu fe te ha salvado, vete en paz.”

Gracias Jesús, gracias por esta paz que nos das. Gracias porque sabemos que nos estás perdonando, gracias Jesús, gracias Señor. Gracias porque eres grande, síguenos sanando Jesús, síguenos liberando Señor, sigue purificándonos Señor ¡envía un rayo de luz a nuestro corazón!, para que podamos nosotros saber que es lo que nos está dañando. Ilumínanos Señor el interior de nuestro corazón, este corazón que lo tenemos lleno de tantas cosas, este corazón tan soberbio Señor, tan apático, tan frío, libéranos Señor, purifícanos Señor, santifícanos Señor, lávanos Señor con el agua de tu costado, lávanos Señor con el agua de tu Sangre; ayúdanos a perdonar Señor. Nuestro corazón está herido Señor, tenemos heridas en el alma Señor, tuvimos fracasos Señor ¡levántanos del polvo Jesús!, libéranos Jesús, borra de nuestra memoria esos recuerdos tristes y amargos que tenemos Señor. Tu sabes cuáles son los recuerdos más tristes que tenemos Señor que solo tu puedes Señor borrarlos, limpiarlos, purificarlos ¡levántanos Jesús, ten compasión de tu pueblo Señor!, ten compasión de nosotros; que tu Gracia llegue a todos los que están escuchando en este momento esta Oración y esta alabanza Señor. Jesús, que desde esta Hostia Consagrada, tu Señor, alivies, sanes, liberes, levantes a todos los que estén escuchando esta alabanza en lenguas, esta Oración en lenguas Señor, porque para ti no hay tiempo: tú eres el presente y el futuro; para ti no hay lugar, tu estás en el Cielo, en la tierra y en todo lugar ¡para ti no hay barrera Señor!, que la fe del hermano o de la hermana que está escuchando en este momento conmueva su corazón, se arrepienta, cambie de vida, pida perdón y perdone, se purifique, vaya al Sacramento de la Reconciliación y te reciba mi Jesús, se encuentre contigo en la Hostia Consagrada.

Purifica Señor a tu pueblo, sana Jesús a los alcohólicos, sana Jesús a los poseídos por el tabaquismo. Sana Jesús los esposos resentidos, has que se perdonen, que se disculpen. Sana a los jóvenes Señor, de una sexualidad desenfrenada, sana a tu juventud de la homosexualidad, del lesbianismo. Sana a tu pueblo Señor de la opresión de los políticos, de los gobernantes malos. Libera a tu Iglesia Señor, libera a tus Sacerdotes y Religiosas, a tus seminaristas Señor, a tus laicos comprometidos, a tus evangelizadores, purifícalos y levántalos Señor ¡llénalos de tu Santo Espíritu Señor! 

Libera a tu pueblo de la pornografía, del aborto, del adulterio. El Poder de tu Sangre Señor nos cubra Señor, nos libere Señor. Libera a los jóvenes de la drogadicción Señor, cúbrelos con tu Sangre, rescátalos para ti Jesús. Libera a las jóvenes de la drogadicción Señor; libera a los adultos de los negocios ilícitos ¡levanta a tu pueblo Señor!, cubre a tu pueblo Señor, santifica a tu pueblo Señor. Protege a tus pobres, a tus campesinos, a tus indígenas, a tus marginados ¡libéralos Señor de la opresión del consumismo!, libera a tus científicos Señor del ateísmo, libera Señor a los hombres de la técnica y de la ciencia para que no quieran ocupar tu lugar Jesús. 

Ven Jesús a nuestras vidas, ilumínanos, enséñanos el camino, dinos Señor dónde encontrarnos contigo. 

Entonces le preguntaron ¿Qué tenemos que hacer para trabajar en las obras de Dios? Jesús respondió, la obra de Dios es ésta: creer en aquel que Dios ha enviado. Le dijeron, que puedes hacer, que señal milagrosa haces tú para que la veamos y creamos en ti, cual es tu obra. Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto –según dice la Escritura: se les dio a comer pan del cielo-, Jesús contestó: en verdad les digo, no fue Moisés quien les dio el pan del cielo ¡es mi Padre el que les da el verdadero Pan del Cielo!, el Pan que Dios da es aquel que baja del Cielo y que da vida al mundo. Ellos dijeron ¡Señor, danos siempre de ese Pan!

En verdad les digo, si no comen la carne del Hijo del hombre, y no beben su Sangre, no tienen vida en ustedes. El que come mi Sangre y bebe mi Sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi Sangre es verdadera bebida. El que come mi Sangre y bebe mi Sangre permanece en mi y yo en el; como el Padre que es vida me envió y yo vivo por el Padre, así, quien me come vivirá por mi. Este es el pan que ha bajado del Cielo, pero no como el de vuestros antepasados que comieron y después murieron, el que coma de este Pan vivirá para siempre.

Gracias Señor, gracias porque nos has perdonado, gracias porque nos has liberado, gracias porque te has quedado con nosotros como alimento de vida en el Sagrario; gracias por cada Eucaristía Señor ¡gracias por este Pan bajado del Cielo! ¡Señor, danos siempre de ese Pan! 
Bendito seas Señor, alabado sea el Señor, glorifiquemos y bendigamos al Señor, a Jesús bajado del Cielo que ha venido para que tengamos vida, y vida en abundancia. Bendito seas Señor porque del que come de este Pan y bebe de esta Sangre, de él corren ríos de agua Viva, y tu lo resucitarás en el último día ¡gracias Jesús! ¡Bendito seas Señor, Pan Vivo bajado del Cielo!, año Santo, año glorioso, milenio lleno de amor ¡bendito seas Señor, alabado seas Señor! ¡Gloria a su Nombre, alabanzas al Padre, alabanzas al Hijo, alabanzas al Espíritu de Dios!, alabemos al Señor de todo corazón, bendigamos al Señor, esperemos en el Señor, creamos en el Señor. 

ORACION POR LOS ENFERMOS


Bendito seas Señor. Gloria, gloria, gloria a tu Nombre ¡bendito seas Señor!, alabado sea el Señor, glorificado sea el señor, a ti el honor y la gloria Señor, a ti el cetro y el Poder. Padre Santo, Padre bueno, Padre Misericordioso ¡sea tu Nombre bendito de generación en generación! Padre, tu Hijo Jesucristo nos dijo que todo lo que te pidiéramos en su Nombre tu nos lo concederías ¡Padre! tu Hijo está aquí en medio de nosotros en la Hostia Consagrada, y hoy te queremos pedir en Nombre de tu Hijo Jesucristo, y por el Poder de sus 5 llagas ¡Padre, ten compasión de los enfermos que están en esta Hora Santa presentes! ¡ten compasión de los que sufren Padre! ¡Padre, sana a tu pueblo! Tú no quieres la muerte del pecador sino que se arrepienta y que viva. Padre, tu Hijo Jesucristo nos dijo que cuando pidiéramos algo en la Oración creyéramos que tu lo estabas concediendo, y nosotros creemos que por el Poder y el amor de tu Hijo Jesucristo, tu Señor, estás sanando a los enfermos que con tanta esperanza ahora están Orando, ahora están pidiendo. 

Jesús mi Señor, creo que tu estás en medio de esta Hostia Consagrada, creo que estás en medio de tu pueblo, creo que están en medio de nosotros, creo que eres el mismo ayer, hoy y siempre Señor; eres el mismo que sanaste a María de Magdala, eres el miso que liberarse al ladrón arrepentido, eres el mismo que expulsaste los demonios, que sanaste a los enfermos, que resucitaste a los muertos. Hoy quiero decirte como el ciego de Jericó ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de estos enfermos! ¡Ten compasión de tus pobres! ¡Jesús, ten misericordia de los pobres, de estos enfermos!, te lo pido por el poder de las lágrimas de María santísima, por tu vida, pasión y muerte, por tu Gloriosa Resurrección y ascensión a los Cielos, por la venida del Espíritu Santo, por tus 5 preciosas llagas; por el poder de tus lágrimas, por el poder de tu Iglesia, por el poder de tus 5 llagas, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que estos enfermos queden sanos para tu Gloria. 

Gloria a ti Jesús, bendito seas Señor, alabanzas oh Señor porque sabemos que estás sanando; gracias Jesús, gracias por lo que estás haciendo con estos pobres, gracias por lo que estás haciendo por estos enfermos ¡Bendito seas Señor, gloria a ti Señor, toca los enfermos Señor, ponles tu mano en la cabeza Señor!, síguenos sanándonos Señor, toca a los enfermos Señor, paséate junto a este enfermo, tócales la frente Señor, toca sus manos, toca su vientre, toca sus pies Señor ¡bendito seas Señor! ¡Gloria a ti Señor!, alabanzas hermanos, alabanzas fuertes al Señor ¡Gloria a ti Jesús! ¡Bendito seas Señor!

Da el descanso en el Espíritu Señor, a las almas agobiadas Señor, que descansen en tus brazos Jesús. 

(Alabanza)

Sánales Jesús, mira nuestra alabanza, mira nuestras lágrimas, ten compasión de tu pueblo Señor, ten misericordia Jesús de tu pueblo. Te lo pedimos por el corazón Inmaculado de María tu Madre. Gloria a ti Jesús, alabanzas a ti Jesús, ten compasión de tu pueblo.
Gracias Jesús por lo que estás haciendo. Gracias Señor, gloria a ti Jesús, gloria a tu Nombre Señor, alabanzas Señor. Gracias Señor porque esta alabanza corre por valles, por ríos, por montañas, por ciudades, por pueblos, por colonias….alabanzas al Señor porque a través de esta alabanza el Señor está sanando…

Gracias Señor, gracias Madre Santísima, Gracias Padre bueno, gracias Señor de Señores….

PADRE NUESTRO QUE ESTAS EN EL CIELO…… 
AVE MARIA…
Gloria al Padre…….

Porque tuyo es el Reino, tuyo el Poder y la Gloria Señor.

“Les diste Señor el Pan del Cielo, 
Que contiene en sí todo deleite”

+ Bendición (cuando hay Sacerdote).

Demos gracias al Señor porque es bueno,
Porque es eterna su Misericordia.

ORACION DE LIBERACION Y SANIDAD INTERIOR



Ven Espíritu Santo ¡ven a iluminar nuestros corazones!, danos un rayo de luz para iluminar todo nuestro interior. Bendito sea el Señor ¡Santo eres Señor! ¡Gloria, gloria a tu Nombre!

( + Nos santiguamos) En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

Invoco a todos los Ángeles y a los Santos. Me dirijo a ti bendita Virgen María Madre Santísima, Reina de toda la Creación: te pido tu bendición, tu protección y tu intercesión. Invoco la protección y ayuda de San Miguel Arcángel, líder de los ejércitos celestiales; de todos los Arcángeles y Ángeles. Me uno a la alabanza, adoración y gloria dada a nuestro Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. 
Invoco en el Nombre de Jesús la bendición, protección y ayuda de todos los Patriarcas; los discípulos de Jesús, los Confesores, las vírgenes y los mártires; los Apóstoles, y de todos los Santos que han existido y que existen.

En el Nombre de Jesús entro en comunión con la Santa Iglesia de Cristo aquí presente, y la Santa Iglesia de Cristo Universal. Ratifico mi fe en el Santo Nombre de Jesús y en su Preciosa Sangre.
En el Nombre de Jesús renuncio al pecado, renuncio a Satanás y sus trabajos de maldad; me entrego totalmente a Jesucristo para la gloria de Dios.

Dios Padre Creador de los Cielos y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible ¡Padre amadísimo!, en unión con la Virgen María, los Ángeles y los Santos, te hablo humildemente en el Nombre de Jesús. Te exalto y te magnifico por tu Grandeza inigualable, te alabo por todas tus perfecciones y atributos; te adoro y te doy gracias por el regalo de mi vida y por permitirme estar en tu Santa Presencia ¡Padre amado! tu conoces mi intención, sabes que somos oprimidos por aquellos espíritus rebeldes que nos incitan al pecado y que nos hacen estar lejos de ti. Señor yo he pecado por mi propio deseo y te confieso mi culpa, por favor borra las huellas de mi pecado y acepta mi Oración en el Nombre glorioso de Jesús.

Señor Dios Todopoderoso: en el Nombre de Jesús te pido mi liberación y la liberación de todos los que sienten la influencia del Maligno en sus vidas, en el Santo Nombre de Jesús ¡cúbreme con tu Preciosa Sangre!, y libera a todos estos que están aquí. Señor Dios, Supremo Rey del Universo, Padre de todos los espíritus, te alabo y te doy gracias por haberme enseñado la grandeza del Santo Nombre de Jesús. Me arrodillo en unión de toda rodilla en el Cielo y en la Tierra y debajo de la Tierra, y confieso con toda lengua que Jesús es el Señor, para la Gloria de Dios Omnipotente. Padre amado, te exalto y te alabo por tu generosidad, te exalto con la raza humana por aceptar el Sacrificio de tu amadísimo Hijo nuestro Señor Jesucristo, en reparación de todos nuestros pecados; por permitir que la Preciosa Sangre de Cristo lave nuestras almas y nos purifique de nuevo en tu Santa Imagen.

 

¡Bendito seas Dios Padre Misericordioso! que nos has enviado a tu Hijo para que a través de su Preciosa Sangre podamos ser salvados del pecado y liberados de nuestro Enemigo el Demonio. Padre amado! con el Poder del Santo Nombre de Jesús y de su Preciosa Sangre, libérame Señor de todo espíritu maligno que tenga influencia sobre mi ¡desátame Señor de las cadenas que me unen a la maldad!, y libera a todos estos hombres y mujeres que están aquí escuchando. Dios Padre Todopoderoso, en el Nombre de Jesús te pido que ganes esta batalla; tengo fe en tu Poder, alabo tu Majestad ¡exalto tu autoridad sobre el Enemigo!, confío totalmente en que tu estás haciendo este trabajo para mi salvación y la salvación de aquellos por quienes estoy rezando. Libera Señor, suspende para siempre la opresión del Enemigo ¡establece tu dominio! ¡Ahuyenta con tu Preciosa Sangre a todos tus Enemigos! ¡Revela tu Gloria Cristo!, tu has vencido al Demonio en la Cruz ¡saca al Enemigo fuera de nuestras vidas para tu honor y para tu Gloria en el Santo Nombre de Jesús!

 

¡Cúbrenos con tu Preciosa Sangre y libera este pueblo que está escuchando esta Oración! Señor Jesús, me arrepiento de todos los pecados que he cometido a lo largo de mi vida, y te pido, Señor ¡perdón!; pasa por toda mi vida desde el momento de mi concepción; pasa por la vida de todos estos: sánales del amor que pudo haberles faltado ¡llénalos de tu amor! bendice a sus padres antes de su nacimiento, borra cualquier lujuria que haya habido en ellos ¡purifícalos con tu Preciosa Sangre ho Dios Omnipotente que lo puedes todo!, bendice mi vida y bendice la vida de ellos desde sus comienzos ¡bendice mi niñez y bendice su niñez!, bendice nuestra juventud. A lo largo de nuestra vida hazte presente con autoridad para liberarnos de cualquier influencia diabólica que haya perturbado o que aún esté presente en nuestras vidas ¡limpia nuestras almas para que queden limpias y blancas como la nieve!

Señor Jesús: libérame de cualquier resentimiento que lleve en mi corazón y libera a éstos que están aquí, de cualquier resentimiento contra cualquier persona; contra su familia, con cualquier persona que haya conocido a lo largo de su vida.

¡Libéralos en el Santo Nombre de Jesús y cúbrelos con tu Preciosa Sangre!

Sáname Señor y sánalos a ellos de cualquier resentimiento que lleven en contra tuya por habernos sentido ofendidos con nuestro destino, el cual es tu Santa Voluntad. En tu Santo Nombre cúbrenos con tu Preciosa Sangre ¡Señor Jesús, vengo humildemente ante tu Cuerpo Crucificado y ante esta Hostia Consagrada!, ahí en esa Cruz donde tu recibiste todas las consecuencias de nuestro pecado, nuestras enfermedades, nuestras debilidades y la muerte. Señor Jesús en tu Santo Nombre humildemente imploro tu Misericordia, y te pido por los méritos de tu Pasión, agonía y muerte; por los méritos de las penas del Inmaculado Corazón de María, que sanes, que me sanes y no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia. Señor Jesús, tu eres el mismo ayer, hoy y siempre; en tu Santo Nombre glorioso te pido que pases tu mano santa, sanando sus dolencias y ungiéndolos con tu Espíritu. Tu conoces sus problemas, sáname Señor y sana a todos estos que están escuchando mi Oración. 

Señor Jesús, tu eres el Dios que nos sana: hoy me despojo de mis enfermedades y los despojo de sus enfermedades en tu Santo Nombre y te (las) entrego a ti en tu Santo Nombre para que dispongas de acuerdo a tu Misericordia. 

No sea mi voluntad sino la tuya; has tu trabajo Señor para la Gloria del Santo Nombre de Jesús ¡sáname Señor Jesús por el Poder de tu Nombre! ¡Sánanos Señor Jesús por los méritos de tus Santas Heridas! ¡Sánanos Señor por los méritos de tu Preciosa Sangre! ¡Derrama sobre este pueblo el Poder de tu Sangre!

Señor yo no soy digno que entres a mi, pero una palabra tuya bastará para sanar mi alma. Pongo toda mi confianza en ti porque tú tienes el Poder de sanarme, porque eres nuestro Dios Misericordioso con caridad inigualable, porque me amas y has traído tu salvación a mi casa. Gracias Señor por tu Santo Nombre.

Señor Jesús, lávame con el hisopo y quedaré limpio. ¡Virgen María por tu intercesión gracias! Padre, Hijo y Espíritu Santo. Rocíame Señor con el hisopo y quedaré limpio, lávame y quedaré mas blanco que la nieve.

ASPERSION DE AGUA BENDITA O EXORCISADA (el Padre lo iba cantando mientras rociaba el agua, por eso algunas partes están repetidas):


Que esta agua bendita Señor purifique a tu pueblo, santifique a tu pueblo, libere a tu pueblo. 

“Misericordia Dios mío por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava del todo mi delito y limpia mi pecado, pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado, contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio brillará tu rectitud, mira que en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría; rocíame con el hisopo y quedaré limpio, lávame y quedaré mas blanco que la nieve. Por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava mi delito, limpia mi pecado, yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces. En la sentencia tendrás razón, en el juicio brillará tu rectitud, mira que en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.

Los sacrificios no te satisfacen, si te ofreciera un holocausto tu no lo querrías, tu lo que quieres es un corazón contrito y humillado. A un corazón quebrantado Señor tú nunca lo desprecias. Por tu inmensa compasión borra mi culpa, lava mi delito, limpia mi pecado, pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Rocíame con el hisopo y quedaré limpio, lávame y quedaré mas blanco que la nieve.”

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí, su Nombre es Santo, su Misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón; derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes, a los ricos los despide vacíos. 

Auxilia a Israel su siervo acordándose de su Misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abraham y su descendencia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. 

ORACIONES CONTRA EL MALEFICIO (del ritual griego)

  

Señor oh Soberano de los siglos Omnipotente y Todopoderoso; tú que lo has hecho todo y que lo transformas todo con tu Santa Voluntad; tú que en Babilonia transformaste en rocío la llama del horno 7 veces más ardiente, y que protegiste y salvaste a tus 3 niños Santos; tú que eres doctor y médico de nuestras almas. Tu que eres la salvación de aquellos que se dirigen a ti, te pido y te invocamos ¡has vana, expulsa, y pon en fuga a toda potencia diabólica!; toda presencia y maquinación Satánica, toda influencia maligna y todo maleficio o mal de ojo de personas maléficas y malvadas, realizados sobre tu siervo y sobre estos siervos tuyos. Has que en cambio de la envidia y el maleficio, obtengan abundancia de bienes, fuerza, éxito y caridad. Tu Señor que amas a los hombres, extiende tu mano poderosa y tus brazos altísimos y potentes y ¡ven a socorrer y a visitar estas pobres imágenes tuyas, mandando sobre ellas el Ángel de la Paz!, fuerte y protector de sus almas y de sus cuerpos, que mantendrá alejado y expulsará cualquier fuerza malvada; todo envenenamiento y hechicería de personas corruptas y envidiosas, de modo que debajo de ti, tu suplicante protegido siervo te cante con gratitud: “El Señor es mi salvador y no tendré temor de lo que pueda hacerme el hombre. No tendré temor del mal porque tú estás conmigo. Tu eres mi Dios, mi fuerza, mi Poderoso Señor”.

   Señor de la Paz, Padre de los siglos futuros, si Señor Dios nuestro ¡ten compasión de tu Imagen y salva a tu siervo de todo daño! ¡Salva a este pueblo de toda amenaza procedente del maleficio y protégelo!, protégelo por encima de todo mal, por la intercesión de la más que bendita y gloriosa Señora, la Madre de Dios y Siempre Virgen María; de los resplandecientes Arcángeles y de todos tus Santos.

 

 

ORACION CONTRA TODO MAL

  

   Espíritu del Señor ¡Espíritu de Dios! Padre, Hijo y Espíritu Santo, Santísima Trinidad Inmaculada; Ángeles, Arcángeles y Santos del Paraíso, descended sobre mi y sobre este pueblo. Fúndeme Señor, modélame,  lléname de ti y utilízame. Dame fuerza y poder para poder expulsar de toda persona la fuerza del Mal. Cubre a tu siervo con el Poder del Altísimo para que pueda liberar a este pueblo.
Expulsa de mí todas las fuerzas del mal, aniquílalas, destrúyelas, para que yo pueda estar bien y hacer el bien. Revísteme con la armadura de la fe, lléname con la fuerza de tu Espíritu, lléname con el fuego de tu amor para que pueda liberar a estos hijos tuyos. Expulsa de ellos y de mi los maleficios, las brujerías, la magia negra, las misas negras, los hechizos, las ataduras, las maldiciones y el mal de ojo; la infestación diabólica, la posesión diabólica y la obsesión y perfidia; todo lo que es mal, pecado, la envidia y los celos; la enfermedad física, psíquica, moral, espiritual y diabólica.
Quema todos estos males en el infierno, para que nunca más me toquen a mí ni a ninguno de estos que están aquí.
Ordeno y mando con la fuerza de Dios omnipotente, en el Nombre de Jesucristo el Salvador, y por la intercesión de la Virgen Inmaculada, a todos los espíritus inmundos, a todas las presencias que me molestan y que los molestan, que nos abandonen inmediatamente, que abandones a todos los que están aquí definitivamente y que se vayan al infierno eterno, encadenados por San Miguel Arcángel, por San Gabriel, por San Rafael, por nuestros ángeles custodios, aplastados bajo el talón de la Virgen Santísima Inmaculada. Yo se los ordeno en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

                                       

 (Se ponen de pie y uds. con sus propias palabras expulsan los demonios que creen que los atacan: del alcoholismo, de la pornografía –expúlsalos diciendo- aléjate de aquí en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo)

 

   San Miguel Arcángel se haga presente en medio de esta asamblea, que descienda envuelto en esa llama de fuego ¡que ate y amordace a todos los espíritus malignos, que estén perturbándonos en nuestra familia, en nuestra casa, en nuestra salud, en nuestro trabajo! ¡Salgan de aquí, yo se los ordeno en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!

  

PLEGARIA DE LIBERACION


Señor Jesús, tú has venido a curar los corazones heridos y atribulados, te ruego que liberes a estos hijos tuyos:

De la angustia, la tristeza y las obsesiones, ¡Líbranos Señor!
Del odio, la fornicación y la envidia ¡Líbranos Señor!

de la pornografía, la lujuria y el adulterio  ¡Líbranos Señor!

de la miseria, del hambre y de la peste ¡Líbranos Señor!

de todo desorden de sexualidad ¡Líbranos Señor!

de la homosexualidad ¡Líbranos Señor!

del orgullo, la soberbia y la mentira ¡Líbranos Señor!

del aborto ¡Líbranos Señor!

del resentimiento ¡Líbranos Señor!

de la tristeza ¡Líbranos Señor!

de la depresión ¡Líbranos Señor!

 

Señor Dios Espíritu Santo, Espíritu de Dios, el Padre y el Hijo; amor del Padre y amor del Hijo divino que sostiene el Universo. Dios Todopoderoso y Omnipotente que llenas la Creación con tu Santa Presencia, escúchame en el Nombre de Dios, del Padre y del Hijo, y bendíceme con tu amor. El Santo Nombre de Jesús cubra esta asamblea en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

 

   ¡Señor Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, en compañía de la Virgen María, de los Ángeles y de los Santos te bendigo y te alabo, te doy gracias y te glorifico porque hoy me has liberado!

 

(Alabanza al Señor)

 

Aléjate de aquí Satanás ¡trágate tu propio veneno!, yo te lo ordeno, en el Nombre de las Llagas de mi Señor Jesucristo y del Inmaculado Corazón de María, porque al Nombre de Jesús toda rodilla se dobla en el Cielo, en la Tierra y los abismos, y toda lengua proclama que Jesús es el Señor.

 

(Alabanza al Señor)

 

(Todos los que se quieran liberar en este momento de la opresión del alcoholismo hágase una + Cruz en la boca)

 

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ato y amordazo el espíritu maligno del alcoholismo y lo envío a los pies de Jesucristo ¡quedas atado y amordazado al los pies de Jesucristo el Señor, y no regreses mas a estos que se han hecho la Cruz!

 

Todos los que se quieran liberar de la droga y del tabaquismo, hágase una Cruz en la boca. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (y pasa al frente a dejar –deshacerse- de su droga, cigarros, fetiches, amuletos).

 

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Dice la Palabra de Dios: “Vi a Satanás desplomarse desde el cielo como un rayo”

 

Amén Señor Jesús.

 

(Canto: “Jesús es el Señor” 

 

ORACION POR CURACION FISICA DE LOS ENFERMOS

 

 Bendito seas Señor ¡alabado seas Señor! Señor Jesús ya nos has sanado del alma, ahora te pedimos que nos sanes del cuerpo. Padre Santo, Padre bueno, Padre Misericordioso ¡sea tu Nombre bendito de generación en generación!, tu eres el Alfa y el Omega, el principio y el fin. No se mueve ni la hoja de un árbol si tú no lo quieres.

  Padre, tu Hijo Jesucristo nos dijo que todo lo que te pidiéramos en su Nombre tu nos lo concederías, hoy en el Nombre Glorioso de tu Hijo te pedimos por estos enfermos. Permítele a tu Hijo que los sane y que los toque ¡gracias Padre bueno, bendito seas!   

   Señor Jesús: creo que estás aquí presente en el Santísimo Sacramento del altar; hoy quiero pedirte mi Señor, por tu vida, Pasión y muerte; por tu gloriosa resurrección y ascensión a los Cielos, por la venida del Espíritu Santo, por tus 5 preciosas llagas, por el Poder de tu Sangre, por las lágrimas de María Santísima, que sanes a estos enfermos y que los toques, y que queden sanos según la Voluntad de Jesucristo el Señor.

 

En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.